domingo, 30 de agosto de 2015

Hannibal: De la adaptación y la estética

(Entrada CON spoilers) 



Yo llegué tarde a esta la fiesta. Cuando la Hannibal de Bryan Fuller estrenó el primer capítulo de su tercera temporada os vi a todos tan emocionados por Twitter que no pude resistir empezarla. Y después caí a los brazos del Dr. Lecter de tal manera que cuando emitieron el tercer capítulo de la temporada, yo ya tuve que esperar semana tras semana para poder seguir la serie. 

El nuevo amor de mi vida me incitó a comprobar si en la biblioteca tenían los libros de Thomas Harris. Efectivamente, engullí los libros en tres semanas justo al comienzo de la trama del Dragón Rojo y ¡Gracias a Dios que los leí! No vengo a hablar del final de la serie (Bueno, un poco si) (¿Soy la única que se niega a aceptar que no hay más?) si no de esa increíble adaptación de Fuller que ha hecho, en las vulgares palabras de Vivian en Pretty Woman, que casi me mee en las bragas. 

Quiero hablar de tres factores en especial (este artículo tiene pinta de terminar siendo el desorden del siglo) 


Clarice Starling 


Clarice es uno de los personajes más importantes del universo Hannibal. Ya desde que nos la presentan en “El Silencio de los Corderos” (segundo libro de la saga), toma un rol muy importante que nos ayuda a comprender el comportamiento del Dr. Lecter y nos guía a través de sus ojos a entender la situación.

En “Hannibal” (el tercer libro) llega una Clarice más madura e igual que interesante que la anterior. Es en esta historia cuando nos adentramos de lleno en el Hannibal asentado en Florencia y toda la línea argumental de la granja de cerdos de Mason Verger. 

Fuller, siento más que astuto, ya sabía que no iba a conseguir los derechos de “El Silencio de los Corderos” y del personaje de Starling, así que poco a poco desde la segunda temporada, intercalando el papel de Will y Alana ha ido cimentando las bases de Clarice. 

Gif totalmente gratuito que no tiene nada que ver. Era necesario

Aunque los más “puristas” se quejen de que el personaje de la agente se haya repartido entre todos, Fuller el pobre hombre trabajó con lo que tenía y el resultado es magistral.

Todos esos que se quejaron de que Hannibal y Alana tuvieran una relación en la segunda temporada o se quejaban de que era ridículo que Will y Hannibal tuvieran una relación tan íntima creo que no entienden la razón. 

El showrunner fue dejando miguitas para que en esta última temporada, frases como:  “Le gusta la música, le gusta el vino, le gusta la comida y le gustas tú” (De Mason Verger a Alana Bloom) “Aunque te viera todos los días, para siempre, recordaría este momento! (De Hannibal Lecter a Will Graham) tuvieran sentido. En “Hannibal” ni Will ni Alana (en los libros por cierto es Doctor Alan Bloom) hacen acto de aparición, y entre los dos han rellenado el hueco de Clarice, cosa que no era lo más mínimamente fácil. 

Las libertades


¡Qué sería de la vida sin los gifs!

Como toda adaptación, todo tiene sus diferencias, pero Fuller ha sabido jugar con ellas y ponerlas a su favor. 

Si habéis leído los libros, aunque en la gran mayoría la historia se centra en ellos, hay veces que el argumento se ha separado y a volado en libertad. 

La presencia del personaje de Bedelia (que no existe en la versión original), esa matanza loca y macabra del final de la segunda temporada, el encarcelamiento de Will por los crímenes de El Destripador de Chesapeake o esa última escena loca y maravillosa a niveles extremos del acantilado son todo marca de Fuller. 

También era necesario. Por ejemplo el Dragón Rojo está basado en una época pre internet y mucho antes del boom de las comunicaciones. Ese recochineo de Hannibal diciendo: ¿Cómo quieres que se comunique el Dragón conmigo? ¿Por una carta de admirador escrita en papel higiénico? (En el libro, efectivamente, es así como se comunican) es exactamente la manera en la que hay que hacer las cosas. 

También me ha sorprendido como han cogido pequeños detalles de los libros originales y los han incluido en la historia, como cuando brevemente se menciona que Lecter posee un Theremín y sale en la serie o su gusto por la ópera clásica. 

Yo es esta serie shippeo todo, pero mira que dos <3

La estética


Esto ya se sale un poco de en si la adaptación, pero no puedo hablar de Hannibal y no hablar de su estética en pantalla. ¿Qué fue lo que consiguió con hacerme ver los primeros capítulos aunque no me terminaban de emocionar? Esa fotografía retorcidamente bonita que hacía que se me cayera la baba mientras veía la serie. Esos planos detalles, densos y opulentos con músicas exóticas de fondo. Vamos, que a mi me compraron muy rápido. Yo entiendo que no es algo para todo el mundo, pero lo adoro. 

Esto es lo que necesitaba decir así a grandes rasgos. Sobre el final, me ha parecido redondo. Si por milagro del señor hubiera otra temporada no me quejaría, pero el cierre me parece más que satisfactorio. Y no sólo por esa última escena final trágica y loca que no podía ser más indicada, si no por el resto. Con el resto me refiero a que yo le tengo un amor irracional, inexplicable e incondicional a Alana y al final acaba con su mujer y su hijo y unicornios y a mí me han hecho felices. 

Mira que felices que hasta el niño da un saltito

Poco más que añadir. ¡Cómo voy a echar de menos a Mads Milkkelsen con sus trajes sexys cocinando! 

PD: Yo soy muy chica Tumblr y quiero agradecer a Bryan Fuller todo el fan service que nos ha regalado. Señor lo que he fangirleado yo con esta serie.

PD2: Es que básicamente la serie es un fanfiction de Hannibal escrito por Fuller con más mujeres y más gay que el original.

PD3: Si hubieran tenido oportunidad de seguir la serie y meter la trama del “El Silencio de los Corderos” con Clarice hubiera sido tan brillante que no tengo ni palabras.

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