domingo, 6 de septiembre de 2015

El villano carismático

(Artículo SIN spoilers)

¡chan, chan, chan, chan chanchan, chan chanchan!


Yo vivo por y para los villanos carismáticos, es un hecho. Tu dame una historia que tenga un mínimo de coherencia y un buen antagonista y ya me has comprado.

Desde que somos pequeños nos bombardean con productos audiovisuales en los que los arquetipos del héroe y el villano está completamente definidos. Te enseñan la línea que separa el bien y el mal, que te tiene que gustar la Sirenita y no Úrsula y sus maravillosos tentáculos cantando por una cueva y debes desear que Cruella De Vil no se salga con la suya y termine haciéndose su abrigo de pieles.


Según vas creciendo y consumiendo películas, series y libros, estos límites se van desdibujando y aunque el papel del héroe y el villano sigue estando siempre presente, se dan excepciones donde los personajes no actúan con la personalidad impuesta que tienen. Aquí empieza lo bueno.

Los espectadores conseguimos empatizar más con personajes tradicionalmente malvados en vez de con quienes deberíamos crear una conexión. Pero vamos a ser sinceros, hay veces que nos lo ponen muy fácil. Yo soy una de esas pobres almas inocentes que a estas alturas siguen viendo “Once Upon a Time” ¿Pero de verdad alguien prefiere a los Charming que a Regina? ¿De verdad, de verdad? (Si yo sigo viendo esa serie es única y exclusivamente por Regina, todo sea dicho) 

Esta pobre mujer lleva a sus espaldas una serie entera

En este caso los héroes de la serie llegan a ser tan repelentes (es que no tienen otro nombre) que deseas con todas tus fuerzas que gane el mal y se los carguen a todos. No hay que ir a un ejemplo tan cercano para demostrarlo. Esa mítica escena entre Darth Vader y Luke Skywalker. ¿Pero se puede ser más panoli que Skywalker? ¡Cómo no voy a quedar hipnotizada por esa armadura negra brillante! Señor, si es que a Luke no hay quien lo aguante.

¿Quién va a querer a los Stark teniendo a los Lannister? ¿Cómo no voy a sucumbir a Cersei, su descaro y su copa de vino?

Debo destacar que creo que esto se da con las series de televisión más que con el cine. Es mucho más fácil crear un personaje capítulo a capítulo que en dos horas del tirón. Por ejemplo, en “El Silencio de los Corderos”, tenemos al Hannibal Lecter de Anthony Hopkins que hace que te tiemblen hasta las pestañas del miedo que da. Ahí ni sientes simpatía ni leches, cruzas los dedos y esperas que la pobre Clarice Starling logre resolver todo. En cambio, con el Hannibal Lecter de Mads Mikkelsen en la serie de Bryan Fuller, poco a poco, y temporada tras temporada, el personaje acaba conquistándote de tal manera que te den ganas de sentarte a la mesa del Dr. Lecter y disfrutar de uno de sus platos mientras viste un buen traje.

¿Pero cómo no voy a quererle con esa cara que tiene?

Lo más curioso de este tipo de personajes es que al igual que levantan pasiones por un lado, tienen masas de detractores por otros. Uno de los casos más recientes es el de Amy Dunne en Perdida (¿Creíais que iba a hablar de villanos carismáticos e iba a dejar pasar la oportunidad de hablar de la reina?)
La Amazing Amy tiene una legión de fans detrás (en los que me incluyo) que aceptan que es una sociópata, disfrutan de su personaje y la defenderán pase lo que pase. Después están esos que se aferran a eso de “Es que es una psicópata y está loca” y no ven más allá. 

queen of everything

Cada vez los villanos tienen más protagonismo. El año que viene se estrena “Suicide Squard”, película de DC en la que villanos son los protagonistas. Aunque no sean gozo de mi devoción (ni un poco), las películas Gru, mi villano favorito tienen en el papel protagonista de una película infantil a estos. Aunque es una maldad bastante edulcorada, rompen el molde de las películas dirigidas al público infantil que se han producido siempre.

Sé que me dejo muchos (¡muchos!) personajes en el tintero, pero creo que el concepto queda claro. Que se quiten los príncipes a lomos de un caballo y las princesas cursis, a mi que me suban a lomos del dragón.

Mejor dejarse abrazar por la oscuridad ¿no?


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